Envolverte en una toalla suave, esponjosa y delicada justo después del baño es un verdadero placer. Desafortunadamente, incluso las toallas de buena calidad a menudo pierden su suavidad después del lavado, y usarlas ya no es tan reconfortante. Por eso, vale la pena aprender a cuidar las toallas para que duren mucho tiempo y conserven sus propiedades originales.
Lavar las toallas correctamente garantizará que siempre luzcan como nuevas y no pierdan sus propiedades originales, por lo que es crucial conocer algunas reglas básicas al respecto.
La primera regla que debemos recordar se aplica a las toallas nuevas, que deben lavarse inmediatamente después de la compra. ¿Por qué? Las toallas nuevas suelen no absorber la humedad y vienen recubiertas con productos químicos protectores. El primer lavado mejora su capacidad de absorción, las hace más resistentes al daño y fija sus colores.
Antes de meter las toallas en la lavadora, conviene separarlas. Para prolongar su vida útil, no se recomienda lavar las toallas con otras prendas, ropa interior, sábanas o paños de cocina. Si ignoras esta regla, tus toallas de algodón podrían dañarse. Hebillas, broches y otros elementos de la ropa pueden enganchar los hilos de las toallas. Además, recuerda clasificar siempre las toallas por color. Lava las toallas blancas con colores claros, las toallas negras con colores oscuros y las toallas grises con las de color. Así, el color de tus toallas de rizo se mantendrá siempre fresco y vibrante.


No llenes el tambor de la lavadora por completo. Carga el tambor a un máximo de la mitad de su capacidad. De esta manera, tus toallas quedarán perfectamente limpias y bien aclaradas después del lavado.
El siguiente paso es seleccionar la temperatura adecuada. ¿A qué temperatura se deben lavar las toallas? La temperatura óptima de lavado para las toallas oscila entre 40 y 60 grados Celsius. Lavar a una temperatura demasiado baja puede no eliminar toda la suciedad, mientras que una temperatura demasiado alta puede afectar negativamente el material, provocando que encoja o se deforme.



La elección de los detergentes también es un asunto importante. Para lavar toallas, se recomienda utilizar detergentes líquidos y geles. El detergente en polvo se aclara con menos eficacia y puede hacer que tus toallas de baño pierdan su suavidad, absorbencia y esponjosidad. Además, es importante actuar con moderación y recordar no usar demasiado detergente.
La frecuencia de lavado de las toallas es, en esencia, una cuestión individual. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las toallas, debido a su constante humedad, proporcionan un excelente caldo de cultivo para microorganismos. Por lo tanto, las toallas de baño se recomienda lavarlas cada 3 días en promedio, mientras que las toallas de manos y cara deben lavarse incluso a diario, después de 3-4 usos.


Las toallas no deben suavizarse con suavizantes de tela. ¿Por qué? Este tipo de productos afectan negativamente la capacidad de absorción de las toallas. Se vuelven menos duraderas, menos resistentes a factores externos y pierden su esponjosidad. Si quieres suavizar tus toallas, vale la pena recurrir a métodos caseros, naturales y ecológicos. Lavar las toallas con vinagre y bicarbonato de sodio viene al rescate. El bicarbonato de sodio y el vinagre para lavar toallas suavizan perfectamente las fibras, restaurando así la suavidad a las toallas y evitando que se carguen de estática. Para neutralizar el olor a vinagre, vale la pena añadir unas gotas de aceite esencial al lavado.
¿Cómo lavar las toallas para que queden suaves? Una buena idea es también sumergir las toallas, justo antes de meterlas en la lavadora, en zumo de limón y vinagre, y luego lavarlas de la forma habitual. Gracias a esto, las toallas estarán suaves y esponjosas al sacarlas de la lavadora. Otro buen método es añadir vinagre y amoníaco al lavado, lo que evita que los detergentes se peguen y suaviza perfectamente los tejidos.
La mejor solución es secar las toallas en una secadora automática, que está diseñada para un secado rápido y exhaustivo de diversos materiales. Al meter las toallas en la secadora, no tienes que preocuparte por dañar la estructura de la fibra o por los olores desagradables. Se recomienda secar las toallas a una temperatura inferior a 60 grados Celsius.
Sin embargo, si no tienes secadora en casa, lo mejor es secar las toallas al aire libre, en un lugar ventilado, pero evita exponerlas directamente al sol. Además, recuerda sacudir cada toalla enérgicamente antes de colgarla. Esto levantará sus fibras y las toallas quedarán más suaves una vez secas. Asegúrate también de extender cuidadosamente la toalla en el tendedero para que se seque uniformemente. Las toallas no deben secarse sobre un radiador caliente, ya que podrían perder sus propiedades. El secado es un paso extremadamente importante, ya que las toallas mal secadas pueden enmohecerse y oler mal.



Doblar las toallas correctamente te ahorrará espacio en tu armario o cajón, y además queda ordenado y estéticamente agradable. ¿Cómo doblar una toalla de forma rápida y sencilla en un cubo y en un rollo?


El tamaño de las toallas determina en gran medida cómo se almacenan. Las toallas de manos y cara o los guantes de baño, debido a su pequeño tamaño, sin duda cabrán en el baño, mientras que las toallas de baño y las toallas de playa, es decir, las toallas grandes, requieren mucho más espacio y suele ser difícil encontrar un lugar para ellas en el baño. Sin embargo, independientemente de dónde guardes tus toallas, se recomienda mantenerlas en armarios, preferiblemente cerrados y equipados con aberturas de ventilación. Por un lado, un armario así protege las toallas de la humedad y el polvo, y por otro, asegura que el exceso de humedad pueda eliminarse.
En cuanto a guardar las toallas que están en uso, el mejor lugar para ellas son los toalleros con un brazo largo, teniendo en cuenta que cada toalla debe colgar por separado, a cierta distancia de las demás, para que no se toquen. Esto asegurará una correcta circulación del aire y un secado más rápido.
Las toallas gruesas no son amigas del planchado, ya que bajo la influencia de la plancha pierden su suavidad, esponjosidad y capacidad de absorción. Solo las toallas elegantes con elementos decorativos, los llamados bordes, pueden opcionalmente plancharse con una plancha ligeramente caliente, sin superar los 150 grados Celsius. Además, si quieres que una toalla de lino quede lisa, puedes plancharla.


Una toalla de baño, una toalla de nido de abeja, una toalla para el gimnasio, una toalla para la sauna… No importa qué toallas tengas en casa, cada una requiere un cuidado adecuado. Cuidar las toallas correctamente no es difícil, pero necesitas conocer las reglas básicas para lavarlas, secarlas, doblarlas y almacenarlas, y seguirlas cada día para que sigan deslumbrando con su suavidad, esponjosidad, excelente absorción y cualidades estéticas, incluso después de un largo período de uso.



