Nos viene de perlas cuando llegamos a casa del trabajo o salimos a la escuela por la mañana. Es indispensable cuando los amigos aparecen de visita sin previo aviso. Sostiene sin esfuerzo todos tus abrigos, sombreros y bolsos de mujer. Colgante, de pie, con estante o incluso con espejo, el perchero de recibidor, afortunadamente, ya no es solo una tabla con unas pocas perchas. Además de ser extremadamente práctico, también puede sorprenderte con su forma y estilo.
El recibidor es la carta de presentación de tu hogar, y es difícil no estar de acuerdo. Al fin y al cabo, es donde recibimos a los invitados y al cartero. Y, desde luego, no pasa desapercibido para nuestros vecinos cuando abrimos ligeramente la puerta. Los visitantes juzgan el diseño y la atmósfera de toda la casa por su disposición. Así que, hagamos de la entrada de casa un agradable presagio de lo que verán en el resto del hogar. Un recibidor bien cuidado, pero funcional, sin duda animará a repetir las visitas. Recuerda que solo se puede causar una primera impresión una vez.


Cuando llegas a casa, puedes quitarte el abrigo y colgarlo en un perchero con un simple gesto. No tenemos que meter el abrigo en el armario para volver a sacarlo un momento después cuando salimos a pasear con el perro. ¿Y cuando viene la familia de visita? Guardar su ropa en una silla o meterla en un armario no es la mejor idea, especialmente si está nevando o lloviendo afuera. Aunque no lo notemos a diario, un perchero nos facilita mucho la vida. Funcionará en cualquier recibidor, solo tenemos que elegir el tamaño y el tipo adecuados para que combine con la decoración.
Las formas brutas y el brillante acero inoxidable son especialmente adecuados para interiores minimalistas. Los modelos de madera son ideales para estilos clásicos y escandinavos. A los amantes de los pisos modernos les interesarán sin duda los percheros con formas caprichosas: una cabeza de alce o una línea de metro en la pared son una decoración divertida y original. Otra buena opción son los percheros de colores vivos. Aportan vida y energía a los recibidores oscuros y sin ventanas.
Si tu recibidor es pequeño, no necesitas un perchero de pie de tres patas, un pequeño gancho en la pared será suficiente. Se pueden montar individualmente, así puedes decidir cuánto espacio quieres dedicarles. Son especialmente útiles en una casa con niños pequeños: coloca uno a la altura adecuada para ellos. Si te decides por un modelo de pared, vale la pena buscar uno con estante. No ocupará mucho más espacio, y podrás dejar tus guantes, gorro o bufanda al llegar a casa del trabajo. Si tienes mucho espacio, puedes tentarte a comprar un perchero de pie. Recuerda, sin embargo, que debe ser estable y tener al menos 160 cm de altura, para que colgar un abrigo, incluso uno largo, no sea un problema. Asegúrate también de que los ganchos estén a diferentes alturas, para que todos, independientemente de su estatura, puedan usarlo.
Pueden parecer insignificantes, pero mantienen tu abrigo a mano y el recibidor ordenado. Los percheros hábilmente seleccionados también encajarán perfectamente con la decoración de la habitación, añadiéndole encanto y carácter.

