El molinillo muele muy bien. Se asienta bien en la mano y, mientras muele, no "resbala" en la mano. Me gusta mucho la idea de que la abertura para moler, después de usar el molinillo, esté en la parte superior y cubierta con una tapa; la especia que queda en el tarro no se estropea y los restos de molido no se esparcen por la encimera de la cocina. Creo que un juego de tarros intercambiables sería el complemento perfecto para el molinillo. Mi cocina es un poco rústica, pero el molinillo, que se encuentra en la ƒ "vista", se integra perfectamente en el entorno.