Compré las bolsas con la intención de utilizarlas en un entorno turístico para preparar comidas a base de vertidos (comida liofilizada y avena). En esta función han funcionado perfectamente. El cierre es lo suficientemente hermético como para meter la bolsa debajo de la chaqueta en las noches heladas para calentarme el cuerpo; la gruesa silicona evita que te quemes. Al mismo tiempo, el conjunto es lo suficientemente estable como para poder colocar una bolsa abierta en el suelo sin riesgo de derramar el contenido. Se lava sin problemas, el material no adquiere el color de los platos de tomate y pimiento. El único inconveniente que he encontrado son los huecos de la tira de cierre, donde pueden acumularse partículas de comida si se utiliza con descuido. Por esta razón, no puedo utilizar las bolsas como una jarra para verter en ellas contenidos que no sean líquidos poco frecuentes.